Un problema importante en los minijardines, es la tendencia a perder la humedad de la tierra; para evitarlo, extienda grava por la superficie. Si emplea grava de diferentes tonalidades, puede realizar senderos que contribuirán sensiblemente al adorno de su composición. Si utiliza recipientes como ladrillos, bandejas de barro, vasijas o tarro de cristal, obtendrá resultados fantásticos. Sin embargo no todas las especies se adaptan a este tipo de cultivo. Las que mejor lo hacen son las bulbosas, las cactáceas, las bromelias y las llamadas plantas de rocalla. Estas últimas son especies de pequeño porte, capaces de vivir con poca tierra y entre piedras. Necesitan luz y no demasiado riego. Es imprescindible conocer a que tipo de rocas estás adaptadas para eligir bien el sustrato, y no mezclar especies de afinidades diferentes.


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